Andrea cuenta la historia de un joven que trabaja como campanero en un barrio popular de Medellín. Cuando decide empezar su propio “negocio” todo saldrá bien, hasta que viola una de las leyes de la calle: nunca robar a un vecino.
Este era un gallo de ciudad y por eso cantaba a deshoras. El piloto tenía la mala suerte de escucharlo cada vez que llegaba a la casa de su novia a echarse un sueño después de un viaje largo. Más que la proximidad del día, el ave anunciaba el paso del tiempo a un ritmo propio, irreverente, sin sentido.