Esmith Rivera, La Poderosa, cantaora de bullerengue. FOTO: Juan Fernando Ospina. Golpes de violencia y tambor. Una vida en muchos cuerpos, en los oficios de la guerra y el mar. Siempre de un lugar a otro, huyendo de los uniformes y las siglas, de los abusos de todos los bandos. Hasta descubrir el cuerpo que baila, la voz que canta y clama. El poder que goza y rÃe. Tuve el honor de escribir sobre La Poderosa, una cantaora de bullerengue, trans, negra, padre, madre, bailadora,
Escribà sobre ese combito de muchaches emo que transmutó en chimbitas de silicona alta y nalga parada y que conquistó internet antes de la fibra óptica y que se tomó las fiestas de guaracha de MedellÃn.
Los niños de los noventa y los dos mil crecieron jugando un juego hackeado por un paisa, que hablaba como ellos y ponÃa en pantalla a sus jugadores favoritos (en contra de todos los pronósticos).