Baila la Sele
- lacocinadeolivia
- 1 dic 2025
- 1 Min. de lectura

Todos vimos el video y fue imposible no ilusionarnos. Nos ilusionamos los colombianos y, con nosotros, la gente del mundo que sueña con el triunfo de los más débiles. El juego con Uruguay había sido una batalla a muerte. El gol de Jefferson Lerma —uno de esos cabezazos mágicos que viene anotando— nos llenó de lágrimas en el minuto 38: éramos virtuales finalistas; pero para el pitazo final faltaba mucho juego con un bicampeón del mundo que también venía de ser el mejor en su grupo. Desde entonces no hicimos más que sufrir: ellos en la cancha y nosotros en las casas, en las tiendas de barrio, en los bares, en los parques de los pueblos: nunca Colombia tan junta como esa noche en que diez hombres de amarillo derrotaron a los uruguayos y celebraron en el camerino bailando unos pasos imposibles, alucinantes, colombianísimos, como si el partido hubiera sido apenas el calentamiento de la fiesta.
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